jueves 18 de febrero de 2010

Vivir al día


Vivir al día, esta frase tan manida ha sido el leitmotiv para muchas familias durante mucho tiempo. La sociedad en la que nos movemos favorece estar pendiente de las últimas tendencias y aplicarlas a nuestra forma de vida. Aunque para ello sea necesario gastar lo que uno tiene o más. Todo sea por aparentar y todo sea por pertenecer al grupo de los elegidos de la última moda.
No se fomentaba el ahorro. ¿Por qué ahorrar? Mucho mejor el consumo, mucho mejor las compras. Aunque se pase alguna que otra carencia doméstica en elementos de primera necesidad, todo el mundo observa como nuestro nivel de vida, nuestro de nivel de consumo es máximo. Y con eso nos quedamos contentos. El hacer ver a los demás nuestra fortaleza consumidora, nuestra capacidad de gasto nos llena de satisfacción.
Se recurre al crédito de forma continuada, se recurre al aplazamiento de las compras, se recurre a los tarjetazos, se recurre al aplazamiento en el pago de la tarjeta. No va más, se estiraba todo lo que se podía estirar con tal de seguir manteniendo el ritmo de vida que nos habíamos marcado.
Con la llegada de la crisis, la concesión de crédito disminuye y aumentan las exigencias para la financiación. Paralelamente a esto el consumo disminuye. Muchos de los de cartera floja no pueden continuar con el ritmo comprador y se refugian en su pena.
El comercio pasa a una nueva realidad donde observa como sus ventas disminuyen en la misma medida que aumentan las restricciones del crédito.
Poco se fomentaba en nuestra sociedad el ahorro, el consumo moderado, mas bien al contrario. Las consecuencias de ello ya las estamos viendo.
El consumir por consumir sin pensar por un momento si realmente es necesario para nuestro día a día ha sido algo con lo que hemos tenido que convivir durante mucho tiempo.
Y vienen los problemas: muchos comercios cierran, trabajadores despedidos, locales vacíos formando un círculo vicioso difícil de romper hoy en día.
Las consecuencias de los excesos cometidos las estamos sufriendo y salir digo yo que saldremos ahora el problema es cuando y como.

miércoles 17 de febrero de 2010

La importancia del dividendo

Las bolsas parece que están intentando resarcirse de las fuertes bajadas del mes de enero. A determinados valores le han dado buenos palos que no sé hasta que punto coinciden con la realidad de las cotizadas. Estamos en economías globales y la mejor o peor situación de la economía española no son determinantes en las cuentas de resultados.
Los grandes de la bolsa española están presentando unas cuentas en el 2009 muy buenas, si tenemos en cuenta todo lo que ocurrió el año pasado, lo cual permite unos dividendos muy altos en relación al precio de la acción.
Hay por lo tanto empresas, que ya solo sea por el dividendo deberían estar en toda cartera que se precie.
Telefónica es una de ellas.
A estos precios con una rentabilidad por dividendo de casi el 6% y teniendo en cuenta las perspectivas de aumento para los próximos años, la recomendación de compra es clara.
La volatilidad es muy alta y parece que lo más sensato es estarse quieto, comprado en valores de calidad donde las rentabilidades sean altas y esperar a otros tiempos.

viernes 5 de febrero de 2010

Quo Vadis Sr. Zapatero


Desde hace ya bastantes días muchas agencias internacionales han estado avisando del deterioro que se estaba produciendo en la economía de nuestro país indicando al mismo tiempo que se hacía urgente tomar medidas para evitar males mayores.
A todas estas advertencias se le hacía por parte del gobierno oídos sordos, algo así como las agencias se equivocan, alegando que España se veía arrastrada por culpa de la crisis global. Pero ahora que la recesión está finalizando en buena parte de los países zona euro, nosotros seguimos inmersos en ella. La máxima del Gobierno: era como fuimos los últimos en entrar en crisis también seremos los últimos en salir.
Nuestro presidente se sentía orgulloso de superar la renta per capita de países históricamente siempre superiores a España en este sentido. Nuestro Presidente se sentía orgulloso de alcanzar a corto plazo el pleno empleo.
Con unos datos de paro aterradores, con unos datos de déficit público por las nubes, urgen tomar de una vez por todas medidas concretas y dejar de lanzar globos sonda para comprobar el sentimiento de la población y en función de como sea este llevarlas o no a cabo.
La imagen exterior que estamos ofreciendo ya no es tanto por los datos macroeconómicos y datos sociales del país sino también por las expectativas y por la capacidad para poder controlar la decisión por parte de los gestores actuales del país.
Ayer jueves la bolsa saludó a nuestro presidente del gobierno con una caída de casi el 6%, una barbaridad, una pérdida de capitalización terrible en un día para nuestras cotizadas. Y no será por los fundamentales de las empresas motrices de nuestro mercado sino por el efecto arrastre que las políticas del gobierno están causando. La bolsa se mueve por expectativas y la bolsa se encargo de decirle ayer a nuestro gobierno, que no ve nada positivo por ningún lado.Pónganse las pilas por el bien de todos.